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viernes

Foto de Michael Kena http://www.michaelkenna.net/
mis pasos en esta calle
resuenan en otra calle
donde oigo mis pasos pasar en esta calle
donde sólo es real 
la niebla

Octavio Paz

lunes



A la intemperie, 

 
se va infiltrando el viento
  hasta mi alma.


Haiku de Basho

jueves

Sarlo para principiantes

En esta época, los máximos dirigentes de la derecha -que no pasaron de leer la página de los chistes del diario- están obligados a verse representados en las columnas de Beatriz Sarlo en La nación, (y no deben entender ni los títulos de sus notas!! ).
Lo cual me hace recordar al editor responsable de una revista en la que trabajé: era tan bruto, que cuando un cliente lo elogiaba, nos preguntaba a los redactores: "esto que nos dice, ¿es a favor o en contra?"

Certero y contundente me parece el texto Te veré en el infierno, Sarlo, 
del talentoso Diego Vecino, publicado en el blog La maquiladora, en el que se sumerge y disecciona la postura de Beatriz Sarlo como auto-proclamada referente de la oposición.
Les dejo el comienzo, ya picante, y luego, hagan click para leer la nota completa.

Creación del maestro Rius
Todos participamos en la complicada y sinuosa lucha por la imposición de  visiones del mundo. Es la verdadera lucha de clases, la que no tiene nada que ver con la propiedad de los medios de producción. En la mayoría de los casos, desde posiciones subalternas, con herramientas rudimentarias y estrategias poco pensadas. Las visiones del mundo se imponen por repetición, por aceptación. Todos participamos en esta lucha, bajo la forma de afinidades electivas, opiniones. Una visión del mundo es exitosa, se vuelve hegemónica, cuando es capaz de nutrir discursos distintos, a veces opuestos...
Completa aquí:

martes

Infoxicación

Adbusters viene haciendo una campaña que propone desengancharse y desintoxicarse durante una semana de los dispositivos electrónicos como Internet, los videojuegos, teléfonos móviles y la TV, y llama a reflexionar sobre la fragmentación de los vínculos reales, la obligación de estar conectados, entre otras cuestiones.
Aunque rara vez sale algo piola en el bodriazo del diario La Nación,  esta nota de María Gabriela Ensinck es súper interesante,  y pone el foco del debate en cómo modifica la tecnología digital nuestra vida emocional, el naufragio en el mar de la súper abundancia de información, la ansiedad y la perturbación estar conectado todo el día.

Link a la nota:
Vivimos permanentemente conectados, inmersos en un mar de datos y con poco tiempo para procesarlos. Los especialistas ya hacen su diagnóstico: intoxicación de información, el gran síntoma de estos tiempos

miércoles

Los conjuros de Stella Maris

Algunos amigos se conocen en un boliche, otros en el cole, o en un laburo de telemarketing.  Nosotras no. 
Un viento de octubre sopló fuerte y nos amontonó en un lugar, por lo menos, raro:
una oficina pulcra, impecable, a metros del Obelisco, que oficiaba de cuartel general de producción de una banda punk, en la que, por motivos largos de explicar, desfilaban trajeados ejecutivos de multinacionales, músicos andrajosos, managers prometedores, dealers módicos, periodistas y esos  aspirantes a celebrity que anticipaban la llegada de la próxima década, la del genocidio neoliberal.
Y ese punto de encuentro era un poco una metáfora del amplio espectro por el cual hacíamos equilibrio en nuestras vidas, el escenario y telón de fondo en el que las tormentas de la edad iban enroscando pulsiones vitales en la cresta de los días, superponiendo luchas de principios, batallas perdidas, trucos de supervivencia, deseos impostergables.  
Ahí el destino me cruzó con un tsunami sensible, una energía femenina inefable, imposible de ignorar: mi amiga eterna, a cualquier distancia,  Stella Maris Lauría. Locutora, artesana, maga pirucha de varita escondida, una ráfaga poética que te ametralla en real time.
También escribe, por suerte, y entonces podemos compartir algunos fragmentos de esos filosos y bellos recortes que pasan por sus labios a toda velocidad, en el espacio libre entre un mate y otro.

El amor se la llevó a NY, pero este texto de Stella que quiero dejarles, lo había escrito un tiempo antes de partir. 
Enjoy:
 

Boedo irrumpió en mi vida cuando casi sin razones aparentes un huracanado deseo me llevó a transitar sus calles. A tus calles. Las calles que transito en un otoño caluriento pesado y húmedo aunque las hojitas igual caen respetando sus ciclos naturales.

viernes

Un viaje de ida

Me fascina cuando algo torea mi capacidad de asombro, una sensación que, a medida que pasa el tiempo, se puede volver más esporádica e improbable.

Por eso me atravesó esta vertiginosa crónica del periodista Cicco, que salió publicada en la revista C del diario Crítica, sobre su experiencia con una sustancia psicotrópica llamada salvia divinorum, que tiene la capacidad de movilizar y toquetear capas muy profundas de la conciencia.

Para quienes no lo conocen, Cicco es el cultor pionero a nivel local del periodismo Gonzo,  -él lo llama periodismo border-.


Breve referencia: El periodismo Gonzo plantea un acercamiento directo y vivencial con la realidad, el periodista es co-protagonista de la historia, y el contexto y la subjetividad son el eje del relato.
El padre de este subgénero fue Hunther Thompson, a quien una revista deportiva le encomendó una crónica sobre una famosa carrera de motocross, en el estado de Nevada; pero el tipo partió con un fabuloso arsenal de drogas hacia una aventura alucinante, y el resultado fue una crónica extensa que salió en la Rolling Stone, y luego un tremendo libro que agitó el periodismo y la literatura de los '70s.
A propósito: no se pueden perder la peli Pánico y Locura en Las Vegas, del tremendo Terry Gilliam, basada en el citado libro de Hunter, con el locazo de Johnny Depp y el feucho de Benicio del Toro.

Mi consejo sería: la nota de Cicco es larga, pero si llegaste hasta acá, es señal de que esta data te estaba esperando.

Pánico y locura en Almagro

Por Cicco

“¿Vio que yo le dije que no era como fumar marihuana? Ustedes publican cualquier cosa. Y ahí tiene las consecuencias.” ¿Quién es este tipo? ¿Y de qué clase de publicación está hablando? ¿Me está diciendo algo a mí? “Pero claro, si yo no se la daba a probar después iba a escribir que la salvia divinorum es una planta re misteriosa y se iban a disparar toda clase de rumores. Es mejor así, que la pruebe usted mismo y se de cuenta”. Es gracioso. Realmente, nunca vi a este tipo en toda mi vida. No sé quién es y no sé cómo llegó hasta acá y no sé por qué me habla de cosas que no tienen sentido alguno. ¿Y qué hace ese otro hombre con un extraño aparato en sus manos?¿Está tomando muestras luminosas de la escena? Y, lo más importante, ¿cómo hago para pensar todas estas cosas si estoy recostado en el techo?

Ocho horas antes
—¿El psicólogo Jorge Giménez?
—El mismo.
—Aquí le hablamos de la revista C, del diario Crítica de la Argentina. Estamos preparando una nota sobre la salvia divinorum, la planta sagrada. Acaban de prohibirla en ciertas partes de Estados Unidos y queríamos tener una experiencia con ella para poder contarla en nuestra nota, ya que en la Argentina es legal.

domingo

Los cuentos de Andrea

Algunas rubias son buenas,
le sentencié a los 6 años a mi amiga Gaby -hoy capa de una agencia súper top de publicidad-.

Me miró intensamente con sus ojos negros abismales, tratando de adivinar el motivo de semejante aseveración, que desmoronaba la teoría existencial que nos sustentaba desde antes de ingresar a la escolaridad... las rubias, ya lo habíamos decidido: eran malísimas! todo un raid delictivo repleto de maldades, que solíamos sintetizar con un auténtico high concept: "se hacen las lindas".

Conocí a esta adorable rubia fatal, Andrea Grynberg, cuando no levantábamos muchos centímetros del suelo, pero ella ya era una hipster, un referente, Andre lo sabía todo...

Creo que a los 7 años, cuando aún luchábamos contra la indivisibilidad del diptongo, escuché que le explicaba a su hermanita qué textos entraban en un diario íntimo, y puntualizaba con la síntesis de un buen escritor cómo dejar registradas las tormentas que nublaban nuestros días de caramelos.
Mi infancia dark fue un poco mejor gracias a que una vez por semana veía a mi rubia buena,  la más linda de todas... 
Y luego, en la adolescencia, nuestro reencuentro fue fundacional. De los muñequitos de Sarah kay a las brigadas sandinistas, con Andre hicimos juntas esa transición hormonal y vertiginosa, mucho antes de los 15. Su casa era un punto de encuentro, un segundo hogar;  y lo que pasaba allí por las noches -fiestas multitudinarias, polvos fugaces, tríos, porros, flashes freaks de la escena trosko-lumpen universitaria-, no sé como convivía armónicamente con unas mañanas soñolientas y prolijas, donde Susy, su mamá, nos despertaba con un café caliente al grito de se acabó la joda, llegó Fidel.


Me divertía ver cómo Andre dejaba un tendal de enamorados en cualquier ámbito que pisábamos, mientras ella estaba en otra, en la suya, a veces en ese microcosmos que compartíamos, en el que Trotsky, Cortazar, los Beatles, Paulo Freire, Sartre, los Stones, y Pizarnik entre muchos otros se daban la mano, o bailaban con nosotras.

La cronopia Andrea escribe desde siempre, desde antes de tener conciencia de lo que escribía... y este cuentito de ella que me encanta, me atraviesa como una flecha. es Inquietante, tierno, da vértigo... como ella...
disfrútenlo:


El diariero


Querido diario,
Hoy te quiero a hablar de los grandes.  Los grandes son tan raros, ¿no te parece?  Y últimamente en mi familia, todos los grandes están actuando  comos si se hubieran vuelto locos de remate.  No sé que pensar.
Yo antes creía que los grandes lo sabían todo, que eran muy sabios e importantes.  Ahora me doy cuenta de que los grandes son  egoístas, injustos y estúpidos.  Se lo pasan todo  el tiempo hablando de cosas sin sentido, bajan la voz o cambian de tema cuando nosotros los chicos nos acercamos, para que no podamos escuchar su conversación y  siempre parecen estar enojados o preocupados o demasiado cansados para jugar. No los entiendo para nada.